Lo bueno cuesta…

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Cada vez estoy más convencido de que no existe otro camino que el esfuerzo para conseguir cosas buenas, al menos para todo lo importante: salud, dinero y amor. No siempre este esfuerzo tiene porque ser sinónimo de fastidio, pero me parece que lo bueno cuesta y que el beneficio inmediato sirve de muy poco.

Los niños y los chuches

Algunos estudios demuestran que el éxito de las personas se puede predecir en buena parte desde la infancia, simplemente observando la capacidad de los niños a sacrificar el beneficio inmediato a cambio de un mayor beneficio en el futuro.

El experimento consiste en darle un dulce a un niño, y decirle que si no se lo come durante los próximos 15 minutos tendrá se le dará otro, mientras si se lo come no se le dará ninguno más.

Siguiendo la evolución de los niños a lo largo de los años los investigadores encontraron una gran correlación entre el éxito escolar y la capacidad de esperar beneficios futuros. Los niños que no quería esperar y se comían el dulce no solían tener muy buenos resultados en sus estudios, al contrario de los que aguantaban.

El valor del esfuerzo para la salud

Hacer ejercicio regularmente es un esfuerzo importante pero necesario. Cuidar la alimentación significa a menudo sacrificar la satisfacción inmediata de comer algo rico pero malo para la salud a cambio de mejorar nuestras expectativas de bienestar. No solo hay que comer sano, sino variado, lo que obliga a cambiar regularmente de alimentos, algo que puede suponer una molestia, sobre todo cuando nos gustan más unas cosas que otras.

También por salud se deja de fumar o se bebe poco alcohol, dos prácticas bastante placenteras (si no lo fueran, sería imposible explicar porque tantas personas consumen esos productos).

El beneficio a largo plazo es real pero impredecible. Estadísticamente tenemos más posibilidades de vivir más y mejor que el vecino que fuma, come mal y no hace ejercicio, pero eso no garantiza nada para nuestro caso particular. Igual él vive hasta los 90 y a nosotros nos da algo mucho antes.

El valor del esfuerzo para los estudios y el trabajo

Todavía no se ha inventado una solución para aprender sin esfuerzo. Hoy en día, tener buenos estudios condiciona bastante tanto las posibilidades de tener un trabajo como el nivel de salario. De nuevo, hablamos de estadísticas. Basta con echar un vistazo al porcentaje de parados en función del nivel de estudios. Al nivel individual una persona sin estudios podrá conseguir grandes logros, igual que otra con estudios podría no encontrar trabajo.

Hoy en día, la tentación del beneficio inmediato es mucho mayor para los alumnos. Gracias a Google, Wikipedia y las páginas de intercambio de deberes pueden acceder a la información sin tener que trabajar, pero en perjuicio de su futuro.

Y ya que estaba hablando de trabajo. Es difícil encontrar otra área donde haya mayor correlación entre éxito y esfuerzo. Comparando lo comparable (por ejemplo personas con la misma profesión), en términos generales queda claro que los que más trabajan suelen tener más éxito económico. Aunque un exceso de trabajo puede ir en contra de otros temas importantes como la salud o el amor.

El valor del esfuerzo para el amor

Sí, incluso para el amor (pareja, familia, amigos) hace falta una gran cantidad de esfuerzo. Probablemente es el área donde lo notamos menos, porque nuestra motivación suele ser mayor. Pero quien haya querido mantener una relación de pareja a pesar de las dificultades de la vida, una relación de amistad pese a la distancia o buenas relaciones familiares pese a las diferencias de personalidad sabe que para que las cosas tengan posibilidades de funcionar a largo plazo hace falta esfuerzo.

Rizando el rizo

Te estoy diciendo que para estar en buena salud, para tener dinero y para vivir con amor necesitarás esforzarte. Pero queda un último esfuerzo: equilibrar las tres cosas. Es relativamente sencillo esforzarte solamente en uno de estos aspectos. Por eso hay personas adictas al trabajo, adictas al deporte o adictas al amor. Cuidar dos de esos aspectos ya cuesta un poco más, pero a menudo se hace a expensas de la tercera.

  • Por ejemplo, trabajas hasta tarde, cuando vuelves a casa sales a correr y cuando vuelves tu hijos duermen y apenas tienes tiempo de intercambiar con tu pareja.

Cuidar los tres aspectos a la vez parece muy difícil, pero hay una solución. Según las estadísticas, cada día pasamos más de 4 horas viendo televisión y más de 1 hora en Internet. Seguro que rascando por allí se puede encontrar tiempo para las cosas que importan de verdad.

 

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2 pensamientos en “Lo bueno cuesta…

  1. specialmandala.com

    Todo cuesta en esta vida… 🙂
    El esfuerzo es muy importante, pero no tenemos que olvidar a la voluntad. Sin voluntad y ganas, pocas cosas vamos a lograr. Es muy importante hacer siempre lo que a uno le gusta y no lo que le dicen los otros (familia, compañeros..). De esta forma una persona logrará todos sus objetivos y se sentirá super orgulloso de si mismo.

    Besos y felicidades por el blog.
    🙂

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