El reto de llegar a conocerse: las trampas de la percepción

Conocerse a sí mismo es un paso muy importante para sentirse bien en la vida. En efecto, cuanto mejor te conozcas, mejor podrás elegir el camino que te conviene, haciendo lo que te hace feliz y te apasiona, en un entorno en el que te sientes cómodo, rodeado de personas con quien congenias, etc. Pero no es fácil conocerse, porque la percepción nos la juega.

La trampa del espejo

El espejo ha sido una herramienta de la humanidad desde tiempos muy remotos. Hace 8.000 años se usaban trozos de obsidiana pulida, y hoy en día los baños, dormitorios, ascensores siguen teniendo espejos para que podamos comprobar nuestro aspecto físico.

Pero, por una norma física básica, la imagen que vemos en un espejo es invertida. En otras palabras, la imagen más conocida que tenemos de nosotros mismos es una distorsión de la realidad. Una distorsión que tenemos tan asumida que cuando nos sacamos un selfie, nos vemos como en un espejo, mientras la imagen que finalmente se saca es la real, sin inversión.

Tu voz verdadera

La tecnología moderna también nos ha demostrado que otro atributo muy personal, nuestra voz, no es como lo que nos imaginamos. Existe una gran diferencia entre el sonido que percibimos cuando hablamos y el que podemos escuchar en una grabación. Eso es simplemente porque nuestra propia cabeza hace caja de resonancia y el sonido de nuestra voz nos llega distorsionado.

Trampas modernas

Más allá del problema del espejo que mencionaba antes, las herramientas modernas nos incitan a engañarnos sobre nuestra propia apariencia. Seleccionamos las fotos que vamos a publicar en las redes sociales. Añadimos o quitamos etiquetas para que algunas fotos donde salimos y que otros han sacado se puedan asociar o no con nosotros mismos. Tendemos a construir una visión idealizada de nuestro aspecto físico, y cuando vemos una foto con un ángulo poco favorecedor, renegamos de esta apariencia como si no fuera nuestra.

Los juegos de la mente

Las distorsiones físicas de nuestra voz o de nuestra imagen son solo una parte muy pequeña del engaño, el problema es que al valorar como somos no podemos ser objetivos. Somos una mezcla de razonamiento lógico y de sentimientos, y a menudo las emociones se disfrazan de lógica para justificar nuestros comportamientos.

Esa subjetividad puede sin embargo ser vencida. Con tiempo, calma y honestidad podemos analizarnos a lo largo de nuestras vidas, para ver que decisiones nos hacen felices y cuales nos hacen sufrir. Para entender como enfrentamos algunos obstáculos. Nunca vamos a ser completamente objetivos, pero nuestro objetivo es no mentirnos a nosotros mismos, para poder progresar.

En la siguiente entrega hablaré de una de las formas de conocerse mejor, gracias a una simple prueba.

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