11 actividades relajantes para todos los gustos

¿Sientes un poco de estrés? ¿Te preguntas cómo te puedes relajar? Aquí te he preparado una lista de actividades que relajan mucho. Todos somos diferentes, y puede que algunas te sean más provechosas que otras, pero de todos modos merece la pena que repases toda la lista. Y que vayas probando cosas nuevas.

Tomar una ducha caliente

¡Ahhh! Esos cinco minutos bajo el chorro de agua muy caliente. Relaja tanto que no es una buena idea hacerlo al principio del día, si no te quieres quedar demasiado atontado durante el resto de la jornada. Recomiendo hacerlo por las noches, unos instantes antes de dormir, por ejemplo. La ducha cálida ablanda tu cuerpo y tu espíritu.

Leer un libro

Según un estudio internacional sobre estrés y relajación en el que participaron 18.000 personas de 134 países, la lectura fue el método de desahogo más citado por los entrevistados. Y no es realmente una sorpresa. Leer ocupa tu mente, y si tu libro es una novela de un género que te gusta, te lleva a imaginar otras historias, incluso otros mundos, lo que te hace desconectar totalmente de tus preocupaciones.

Ir a hacer deporte

El ejercicio es también una muy buena forma de conseguir esa sensación de relax, tanto por las endorfinas que genera como por el agotamiento físico que sigue una sesión de deporte. Si está recomendado hacer ejercicio moderado 5 veces a la semana por temas de salud, no hay duda que la ayuda a la relajación que implica la práctica de deporte también es muy positiva.

Seleccionar y tirar cosas en casa

Algunas actividades manuales son muy buenas para desviar tu mente de los asuntos que te provocan estrés. Una de esas actividades es hacer hueco en casa, seleccionando y tirando lo que no necesitas. De hecho no tienes por qué tirar las cosas, las puedes regalar o vender de segunda mano. Pero es cierto que en una casa solemos acumular muchas cosas, así que hacer limpieza en un cajón, en un armario, o incluso en una habitación completa es una buena forma de ocuparse, al mismo tiempo que consigues unos objetivos prácticos.

Dormir una siesta

El sueño reparador es una buena opción para conseguir tranquilidad. Una siesta no tiene por qué ser muy larga para llegar a este objetivo de relajación. Eso sí, al igual que con la ducha caliente, no hay que pasarse. Una siesta prolongada al mediodía podría provocar una sensación de medio letargo el resto de la jornada, incompatible con algunas obligaciones, entre las cuales las profesionales.

Por otra parte, algunas personas muy estresadas no consiguen dormir una siesta, precisamente por el estado acelerado de su organismo, provocado por el estrés. Para esas personas quizás sea interesante leer el artículo que dedicamos hace tiempo a como dormir bien.

Meditar

La meditación es una forma muy eficiente de relajarse, ayudando a centrarse en el momento, olvidarse de los pensamientos negativos y escuchar el cuerpo. Hay muchos videos en Youtube para poder meditar durante unos minutos. Mi sugerencia, si te interesa este método, es que busques a una persona con una voz que te parece agradable, y vayas probando diversos vídeos.

Masaje o automasaje

Si tienes a alguien cercano que te pueda dar un masaje, sin duda es una excelente forma de conseguir la serenidad tras un momento de estrés. No hace falta que la otra persona sea experta, con algunos movimientos básicos se pueden conseguir efectos muy relajantes. Y no olvides que siempre puedes practicar el automasaje. El masaje tiene muchos beneficios.

Limpiar u ordenar

Las tareas domésticas en general pueden ser una gran forma de aliviar el estrés. Algunas personas disfrutan limpiando la casa, o colgando la ropa, o incluso ordenando ciertas cosas. Es un efecto parecido al de tirar lo superfluo. Además, el orden ayuda a sentirse más tranquilo.

Ir a pasear en la naturaleza

Las ciudades donde vivimos la mayoría de los humanos suelen ser fuentes de mucho estrés, por el gran número de personas, los transportes, los espacios reducidos, etc. Volver a lugares más naturales suele tener un efecto relajante para muchas personas. Si no te puedes ir lejos de la ciudad, quizás puedas acercarte a un parque, al borde de un río o a la playa para contactar con la naturaleza y su ritmo más tranquilo.

Escuchar música

La música puede tener muchos efectos. A veces buscas ritmos para motivarte para correr o hacer deporte, pero también tienes un amplio abanico de música para relajarte. Una simple búsqueda por Internet te permitirá encontrar aquellas canciones o piezas que te pueden ayudar a alcanzar la quietud.

Irse a un spa

Guardé la opción más poderosa, y sin duda más onerosa, para el final del artículo. Si quieres relajarte, es imposible que no lo consigas si vas a pasar un par de horas a un spa y sigues el recorrido que los profesionales del sitio te recomendarán. Acabarás tan relajado que no querrás volver a vestirte para irte a casa.

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