Los prejuicios sociales que van en contra de nuestra salud

Algunas de nuestras costumbres son perjudiciales para la salud, pero, por si fuera poco, además algunas de ellas reciben un refuerzo por parte de nuestros círculos sociales, que nos instan, involuntariamente, a cometer algunas imprudencias que van en contra de nuestro bienestar. Voy a dar cuatro ejemplos de esos prejuicios: dos de ellos  han evolucionado favorablemente, mientras los otros dos siguen siendo muy actuales.

¡Tómate una cerveza!

Inexplicablemente, y pese a conocer perfectamente los efectos nocivos del alcohol, muchos de nosotros seguimos incitando a los demás a beber. Digo nosotros, porque no descarto haberlo hecho yo también alguna vez, aunque por supuesto hoy en día soy mucho más consciente respecto a esa deriva. Seguro que te suena la situación. Estás con amigos, algunos piden una cerveza, y si una persona pide una bebida sin alcohol pasan generalmente dos cosas:

  • Esa persona se tiene que justificar. Las excusas van desde la toma de medicamentos hasta un simple “hoy no me apetece”, pasando por el embarazo, una resaca o el hecho que tener que conducir después.
  • Los demás suelen empujar al consumo, salvo en el caso de la mujer embarazada, diciendo que por una cerveza no pasa nada (respecto a los medicamentos o a la conducción, por ejemplo).

Me parecen dos hechos muy relevantes. Quien se toma la cerveza no se suele justificar diciendo: me apetece, he tenido un día largo, o cualquier cosa del estilo. Sin embargo quien no tome alcohol lo hará, especialmente si en otras ocasiones ha bebido (a los que nunca beben alcohol se les suele identificar y se les deja en paz después de un tiempo). Tener que justificarse demuestra la presión social al respecto, y hablamos de un producto nocivo para la salud, por mucho que sea placentero tomarlo.

A veces parece que si un hombre no bebe alcohol es menos hombre. Como si todavía estuviéramos aplicando juicios de valores de la Edad Media o anteriores. Es absurdo pero la presión es real.

Menciono este hecho para que la próxima vez que veas a alguien no tomar alcohol, no digas nada, y resistas la tentación de decirle que se tome un vino o una cerveza.

¡Qué blanquito/a estás!

Esa es un clásico del verano. Personalmente, tengo la piel bastante clara, y si me expongo al sol, tengo muchas probabilidades de quemarme. Por eso procuro cuidarme, ponerme bloqueador solar, y no quedarme demasiadas horas expuesto al sol. El resultado, es que incluso si me voy de vacaciones dos semanas a un sitio tropical, volveré con poco moreno. Y entonces la gente me preguntará si he tenido mal tiempo.

La verdad es que el sol es muy peligroso, y demasiadas personas piensan en lucir un cuerpo moreno lo antes posible, olvidando los efectos nocivos sobre su salud a medio y largo plazo. Pero, si solo fuera eso, a final de cuenta es su vida, y ellos toman sus responsabilidades, como hacemos todo. El problema es el dogma de estar moreno, que presiona a quienes no lo están para que tomen más el sol.

¿Cuánto tardas para hacer Madrid-Málaga?

Ahora vamos a ver dos prejuicios que están desapareciendo, afortunadamente. El primero tiene que ver con el tráfico y la velocidad. Antiguamente, la gente solía comparar cuanto tiempo tardaban para hacer una distancia larga, presumiendo de velocidad, y de no parar para llegar antes. Al igual que en los otros casos citados antes, presionaban levemente a los demás, asociando ir al límite de velocidad como un comportamiento de abuelo.

Por suerte, en endurecimiento de las normas de tráfico, los radares y las multas han cambiado bastante las mentalidades. Ahora la gente respeta mucho más la velocidad, y para para descansar. Eso ha salvado muchas vidas.

¿Un cigarrillo?

Aunque todavía hay muchos fumadores, y jóvenes que caen en la adicción al tabaco, lo cierto es que su imagen social ha cambiado radicalmente. Pasó de ser  una costumbre guay y rebelde a ser en general mal visto, no tanto por un juicio moral, sino por las consecuencias que el tabaquismo tiene sobre la salud, en especial el aumento de riesgo de cáncer.

Cada vez son menos los españoles que fuman, y eso puede tener un impacto muy positivo sobre la salud de muchas personas en el futuro.

 

Lo ves, todavía hay algunos prejuicios perjudiciales, pero vamos mejorando. ¿Y tú? ¿Ayudas a perpetuar esos malos consejos o promocionas la salud? ¿Se te ocurren más presiones sociales que van en contra de nuestro bienestar? Las puedes compartir en la sección de comentarios. Moderamos.

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2 pensamientos en “Los prejuicios sociales que van en contra de nuestra salud

  1. Angeles Ramos

    Me ha encantado este tema, tanto mi pareja como yo somos abstemios, no tomamos nada de alcohol, durante un tiempo tuvimos que “justificarnos” en reuniones familiares o con amigos, afortunadamente ese tiempo ya pasó pero escuchamos muchas cosas que incluso ofendían como “la cerveza sin alcohol no vale nada, no sabe a nada, donde se ponga una buena cerveza…” . pero me gustaría que trasladásemos el caso a la comida, hay mucha gente que por lo que sea ha decidido comer sano y no en exceso, nadie les obliga o tienen que cuidarse por su salud, el caso es que si estas con amigos familiares o quien sea y pides una ensalada y algo a la plancha, no te quedas sin el comentario de ” anda si eso no engorda! si fuese todos la días… pero por una vez”. En fin ese es otro problemilla a salvar.

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