El ruido y la salud

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre el tema de los efectos del ruido sobre la salud, porque es una problemática de la que se habla en general poco y tiene un efecto importante sobre nuestras vidas. En este artículo voy a dividirlo en dos aspectos: los problemas asociados con excesos de ruido y el impacto del ruido sobre el descanso.

La exposición a los ruidos intensos

Nuestros oídos son órganos sensibles, que pueden tolerar un rango de sonidos muy definido. Por lo general, sonidos inferiores a los 85 decibelios no nos harán mucho daño. Más allá de ese umbral, una exposición muy corta no suele ser muy dañina, más o menos hasta los 120 decibelios, que es cuando el sonido empieza a dolernos.

Los sonidos muy fuertes pueden dañar nuestro oído inmediatamente, de forma reversible o permanente según los casos. Por eso es importante siempre protegerse y evitar exponerse a esos ruidos tan intensos.

La exposición prolongada a sonidos altos

Pero el peligro más importante para nuestra audición es con los sonidos altos que no provocan sensación de dolor. Cuando nos exponemos periodos largos a sonidos por encima de los 85 decibelios nos arriesgamos a dañar nuestra audición a largo plazo. Pueden producirse varios casos:

  • Si la exposición es algo que no se puede evitar, por ejemplo en caso de trabajadores de la construcción, de algunas fábricas o de aeropuertos, entonces es fundamental tener la herramienta de protección adecuada (cascos y tapones de oídos). En otros casos, como los trabajadores de discotecas, es importante asegurarse que el volumen de música es adecuado para su salud auditiva a largo plazo.
  • El problema surge sobre todo con el uso de cascos, algo que es una decisión propia. Por encima de los 85 decibelios no hay dolor ni aviso de daño para el oído, y sin embargo, la exposición prolongada es muy nociva. Por este motivo, normalmente hoy en día muchos dispositivos electrónicos incluyen unos avisos sobre los riesgos de tener el volumen alto. Pero cada persona tiene que ser responsable y tener cuidado.

Los oídos no son como los ojos. No tenemos párpados para bloquear los sonidos cuando nos apetezca (aunque sería una mejora evolutiva genial). Por eso tenemos que tener mucho cuidado.

Yo vivo en Valencia, ciudad conocida por sus mascletas. Es un evento muy apreciado, y a mi personalmente me gusta, pero evito ir a menudo, porque la exposición de 7 minutos a sonidos extremadamente altos no puede ser buena para los oídos.

¿Qué riesgos para nuestra salud?

El primer impacto es una pérdida auditiva anticipada. En lugar de ocurrir en una edad ya avanzada, se puede adelantar muchos años, con lo que implica de incomodidad para el futuro (pese al desarrollo de aparatos muy eficientes). En casos más graves se puede llegar a la sordera.

Algunas personas que han sufrido una exposición al ruido pueden tener acufenos, unos sonidos que no vienen de ninguna parte pero se escuchan en todo momento por culpa de un disfuncionamiento del oído. Los acufenos pueden afectar significativamente la calidad de vida, y especialmente el sueño.

Otros impactos del ruido sobre la salud son un mayor estrés o incluso enfermedades cardiovasculares.

Ruidos y cansancio

Como comentaba antes, no tenemos forma de bloquear los sonidos, salvo que usemos tapones y cascos, pero esos mismos también impiden que podamos escuchar lo que puede ser importante. Hay muchos ruidos que no son muy intensos pero sí molestos. Por ejemplo, el televisor de un vecino, el tráfico en la calle, unas obras cercanas… Esos sonidos provocan que nuestro cerebro esté permanentemente en alerta, generando cansancio.

El silencio y el sueño

Una de las condiciones para tener un sueño de calidad es un silencio absoluto. Aunque te acostumbres a algunos sonidos habituales de tu casa, como el tráfico de la avenida de abajo, la calidad de tu sueño nunca será la misma que si no existiera esa fuente de ruido. El motivo es qué mientras dormimos el cerebro sigue activo, y analiza los sonidos que recibimos. Si es un sonido conocido (como el tráfico), no nos despierta. Pero si fuera otra cosa, como una persona hablando cerca de nosotros, nos mandaría una alarma para salir del sueño. Este trabajo de filtro permanente impide tener un sueño de calidad.

¿Qué puedes hacer?

  • Si tienes mucho ruido en el trabajo, habla con tu empleador para que se proporcionen soluciones.
  • Evita exponerte innecesariamente a sonidos altos, especialmente cuando usas cascos.
  • Habla con tus vecinos cuando hacen mucho ruido, para ver si se pueden tomar medidas para reducir los sonidos.
  • Invierte en aislar mejor tu casa.

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