Los riesgos de la dieta Montignac

riesgos dieta montignacSeguimos repasando algunas de las dietas más famosas de los últimos tiempos, recordando que no existe ninguna dieta milagrosa, y que por lo general, emprender una dieta en base a un método no es recomendable. Si quiere adelgazar, lo más adecuado es contactar con su médico y seguir sus instrucciones.

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¿Qué es el método Montignac?

Se trata de una dieta que discrimina los alimentos en base a su índice glucémico, que permite consumir sin límite aquellos que tengan un índice bajo (carne, pescado, lácteos…). Por esta razón, a menudo se considera que es una dieta hiperproteica, que como otras (por ejemplo Dukan) aprovechan la sensación de rápida saciedad proporcionada por las proteínas para ayudar a un adelgazamiento rápido.

Los riesgos de la dieta

Además de los riesgos habituales de esas dietas como una recuperación de peso rápida después de dejarla o un mayor riesgo de caer en trastornos alimentarios, el método Montignac tiene algunos riesgos.

  • Según un estudio de la ANSES (Agencia de Seguridad Alimentaria francesa) sobre diversas dietas famosas, la dieta presenta un déficit de ingesta de vitamina D. Una aportación insuficiente de esta vitamina a largo plazo puede provocar problemas óseos como la osteoporosis.
  • El mismo estudio destaca que  esta dieta se asocia con una ingesta de hierro inferior a la cantidad recomendable para las mujeres, lo que implica un posible riesgo de anemia.
  • La dieta Montignac también se asocia con un déficit de fibra, lo que podría suponer a largo plazo aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, o de cáncer de colón, sin contar con las molestias digestivas que puede conllevar una falta de fibra (estreñimiento, por ejemplo).
  • Además el exceso de  proteínas de lo que hablamos antes también puede tener consecuencias muy negativas para la salud, como problemas de riñones o de hígado, además de un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Otra crítica que se le hace a la dieta es recomendar en algunos casos el uso de edulcorantes, productos que están bajo sospecha desde hace algún tiempo.

Los riesgos de una mala alimentación y del sedentarismo

Dicho todo eso, hay que matizar con algo muy importante. Las críticas que se hacen a las dietas milagrosas, también las podríamos hacer con muchos de los hábitos alimentarios que tenemos sin hacer dieta. El problema, como siempre, radica en tener una alimentación variada y equilibrada. Por eso es importante hablar con su médico de cabecera, o quizás incluso consultar con un especialista en dietética, para coger buenas costumbres y comer sano.

Y no puedo acabar este artículo sin recordar que cuando hablamos de pérdida de peso y de alimentación, no hay que olvidarse que para estar en forma, no solo cuenta lo que comemos, sino también cuanto nos movemos. Recuerda que tienes que hacer un mínimo de 30 minutos de ejercicio moderado cada día.

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4 pensamientos en “Los riesgos de la dieta Montignac

  1. Creo que no habeis entendido nada o ni siquiera entendeis el método. En fin vaya m****da de articulo. Es la primera vez que os leo y creo que la última

    1. ¡Vaya comentario más constructivo! El artículo menciona algunos de los riesgos de esa dieta, subrayados por algunos organismos oficiales.

      1. Dios santos, el comentario del tal Pepe no tiene desperdicio hahaha.

        Dicho lo cual, Blog de Bienestar, ¿qué información u opinión tenéis sobre el hecho de que Montignac atribuye el cansancio crónico (que típicamente se le achaca a la vida moderna) completamente a la hipoglucemia? ¿No resultado algo simplista?

        Gracias por la atención y un saludo

        1. Hola, no había escuchado esa opinión sobre el cansancio crónico. Pero, desde luego, no creo que haya una respuesta general a este tipo de situación. Por ejemplo, el cansancio crónico puede tener orígenes virales, inmunitarias, hormonales, psicológicas, etc… Creo que cuando alguien tiene un problema de salud, lo que tiene que hacer es consultar con un médico, y si no está conforme, pedir una segunda opinión. Pero las respuestas que valen para todo no suelen ser acertadas.

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