Consejos para cuidar tu piel todo el año

Llega el buen tiempo, y con él las ganas de llevar ropa más corta y ligera, dejando nuestra piel al descubierto. Este órgano tan importante de nuestro cuerpo requiere de unos cuidados diarios para nuestra salud, y también, para qué engañarnos, para lucir bien. Por ello vamos a repasar algunas recomendaciones para cuidar nuestra piel durante todo el año.

Usa cremas adaptadas a tus necesidades

Cada piel es diferente y necesita cuidados diferentes. Si tienes la piel seca, lo más probable es que uses a diario una crema hidratante corporal con ingredientes naturales o la marca que hayas visto que te funciona. Lo importante es que sea una crema poco agresiva y sin perfume. Por la noche, tras la limpieza diaria del rostro, suele ser recomendable una crema reparadora que ayude tu piel a regenerarse. Y bajo el maquillaje, también muchos profesionales recomiendan ponerse una crema hidratante para que los cosméticos no agredan tanto a la piel.

Una vez has encontrado la crema que te sirve, es aconsejable seguir usando la misma de forma habitual porque tu piel puede reaccionar negativamente a los cambios de productos, percibidos como agresiones.

En caso de tener la piel grasa, ten cuidado de no usar productos demasiado potentes. Por ejemplo, muchas personas usan limpiadores a base de jabón que solucionan el problema a corto plazo, pero a largo plazo provocan que la piel aumente la producción de grasa para compensar. Tener un poco de grasa es normal, forma parte de la protección natural de la epidermis.

Protege tu piel de los cambios de clima

En invierno, el frío puede dañar la piel, y por eso es recomendable ponerse crema de manos o llevar guantes, además de pensar en protegerse la cara con bufandas o pañuelos. En todas las estaciones, el sol también representa un peligro para tu piel, ya estés en una pista de esquí o en la playa, evita exponer tu piel a los rayos UV. En verano, procura llevar ropa de mangas largas, sombrero ancho y permanecer en la sombra. Es cierto que el sol da un toque bronceado a nuestra piel que nos gusta lucir el mayor tiempo posible, pero también es un peligro a corto (quemaduras) y largo plazo (cáncer de piel). No te olvides de usar el protector solar adecuado.

Limpieza, pero con mucho cuidado

La piel genera su propia protección y si te excedes en la limpieza, corres el riesgo de dañarla. En particular, se recomienda no lavarse la cara más de dos veces al día (una por la mañana y otra antes de dormir), usar agua templada (ni muy fría ni muy caliente), tomar duchas (o baños) rápidos. Eso de quedarse 15 minutos bajo un chorro de agua caliente o dentro de la bañera no es bueno para tu piel.

Cuida tu alimentación

Beber mucha agua es fundamental para a tener la piel hidratada. Si te notas escamas y la piel excesivamente seca, antes de ponerte a buscar soluciones más complejas, analiza si has estado hidratándote correctamente. Y cuidado, el consumo de alcohol tiene un efecto adverso: deshidrata.

Una alimentación variada y equilibrada también ayuda a cuidar tu piel y a mantenerla joven y flexible. Comer sano es importante para tu salud, pero también tiene su impacto sobre como luce tu piel, así que tenlo en cuenta.

Un sueño reparador

La piel se regenera durante la noche, durante la fase de sueño. No hace falta hacer razonamientos muy complejos para entender entonces que, a mejor calidad y cantidad de sueño, mejor se reflejará en la salud y el aspecto de tu piel.

Apaga el cigarrillo

El tabaquismo tiene muchos efectos nocivos para la salud, y uno de esos efectos es el envejecimiento prematuro de la piel. Si ninguna de las decenas de razones para dejar de fumar te ha convencido hasta ahora, puedes sumar una: si dejas de fumar tu piel se verá más joven, o al menos no envejecerá tan rápido. Apelar a la coquetería quizás sea un poco vanidoso, pero si funciona, ¿por qué no?

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