La muerte también se prepara

la muerte se preparaSi hay una cosa que la pandemia nos ha recordado es nuestra propia mortalidad. Pese a que cada año mueran más de 400.000 personas en España, es un tema que solemos evitar. Vivimos como si nunca nos fuera a pasar, cuando, salvo avance milagroso de la medicina, nos tocará a todos. Por eso me ha parecido interesante dedicar un artículo sobre la preparación a la muerte, y especialmente cuando no se espera.

¿Hay tiempo para prepararse para la muerte?

El caso general es tener tiempo para la preparación

La mayoría de las personas que fallecen en nuestra sociedad son mayores, y generalmente con la edad nuestro estado de salud se va degradando poco a poco. Por eso, es habitual que pasada cierta edad, las personas ya hayan preparado su muerte, al menos desde un punto de vista práctico. No digo que si viven en la Costa del Sol vayan hasta el punto de haber elegido qué funeraria de Málaga quisieran que se encargase del asunto, pero al menos preparan los asuntos administrativos y prácticos en general.

Lo mismo ocurre con las personas más jóvenes que se enfrentan a una enfermedad. En muchos casos, el avance toma unos meses, lo que permite prepararse psicológicamente y también al nivel práctico.

Es una idea molesta, y cuesta aceptarla

Pero, incluso las personas que en teoría han tenido tiempo de prepararse, en la práctica no lo están cuando les llega la hora. ¿Por qué? Simplemente porque queremos creer que vamos a seguir viviendo.

Si tienes ochenta años y estás bien, tienes muchos motivos para pensar que puedes vivir otros diez o quince años. No necesariamente estás preparado para que un virus acorte esas expectativas. Y si tienes una enfermedad grave, aunque te digan que solo tienes un 10% de posibilidades de sobrevivir, es humano que te agarres a esa posibilidad y no quieras prepararte para la peor opción.

Y luego está el factor sorpresa

Se habla mucho de los accidentes de tráfico, peor lo cierto es que cada año en España mueren más personas por caídas que en la carretera. Si a eso sumamos otras muertes repentinas, ahogamientos, víctimas de incendios y otras muertes accidentales, o causas menos frecuentes como los asesinatos, al final el número de fallecimientos inesperados es significativo. Es una minoría, pero tampoco es un caso tan excepcional.

¿Cómo puedes preparar tu muerte?

El aspecto práctico y los seguros

Si eres la persona que más aporta ingresos en el hogar y tienes hijos jóvenes, entonces puede ser buena idea que contrates un seguro de vida. Así, se te pasara algo, tus supervivientes dispondrían de un colchón económico para poder hacer frente a sus gastos. Ese seguro sirve para compensar la pérdida de nivel de vida que implicaría tu fallecimiento.

Por otra parte, puedes contratar un seguro de deceso, para que tus familiares no tengan que pagar los gastos funerarios si tuvieras una muerte repentina. Este tipo de póliza sirve para pagar la funeraria, el tanatorio, el cementerio, la ceremonia, y también ayuda a gestionar algunos trámites.

Otras cosas que puedes hacer es preparar un testamento, y también dejar claro cuales serían tus últimas voluntades, si tienes algunas preferencias.

La preparación psicológica

La muerte no es un tema cómodo para la mayoría de las personas. Pese a que el mundo estuvo funcionando miles de millones de años antes de que naciéramos, y que lo seguirá haciendo después, nos cuesta mucho imaginar que la vida pueda acabar. Lo vemos a nuestro alrededor, sabemos que la muerte es inevitable, pero sin embargo evitamos pensar en ella.

Precisamente por eso es importante irse preparando. Aceptar que todo terminará algún día puede también permitir enfrentar la vida con más optimismo y tener mejor calidad de vida. Si no tienes ningún motivo para pensar que puedes morir mañana, no viene mal reflexionar sobre el tema. Y, si tu situación de salud es preocupante, entonces todavía más coge más relevancia esa preparación, no solo para ti, sino para tus personas queridas. De hecho, es bueno poder contar con un psicólogo en esos casos.

Dejar de considerar la muerte como un tema tabú

No te digo que estés todo el rato pensando en la muerte y que ya tengas preparado tu sepelio en el menor detalle. Me refiero más bien a que, hoy por hoy, la muerte sigue siendo un tema tabú. Hablamos de ella, pero no reflexionamos en serio sobre ella. Y, como parte esencial de la vida, tiene su lugar en nuestros pensamientos.

Me llama mucho la atención la rapidez de los funerales en España. Cuando fallece una persona, el día siguiente ya está enterrada. Siempre me ha parecido demasiado rápido. Supongo que viene de costumbres pasadas, pero creo que no deja tiempo a que se pueda realizar lo que ha pasado. No me refiero a los familiares, que por supuesto notan la pérdida durante mucho tiempo. Hablo del resto de personas, que reciben la noticia un día, se asoman al tanatorio, y el día siguiente ya se han olvidado.

Así que espero que poco a poco nos demos cuenta que esconder la muerte no la hace menos real, y que ese tabú vaya desapareciendo con el tiempo.

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