¿Eres consciente de tus obligaciones autoimpuestas? Conocerlas te puede dar un respiro

obligaciones autoimpuestas¿Sabías que la inmensa mayoría de las cosas que percibes como obligaciones en realidad son el fruto de tus propias decisiones? Saberlo te puede permitir cambiar tu percepción sobre tu vida, y permitirte darte cuenta de que eres más libre de lo que crees. Hoy te voy a hablar de las obligaciones autoimpuestas en tu vida y de como gestionarlas mejor para mejorar tu bienestar.

¿Qué obligaciones tienes en tu vida?

Como punto de partida, creo que es una buena idea analizar las obligaciones que percibes en tu vida.

  • Las obligaciones laborales. Tienes que trabajar para poder tener unos ingresos que te permitan vivir.
  • Tus responsabilidades respecto a tus hijos. Tienes que hacer todo lo posible para que sean felices.
  • Las obligaciones con tu pareja. Apoyarla, ayudarla, quererla, etc.
  • También hay obligaciones sociales, como ir a algún evento organizado por amigos o familiares o invitar a una persona en concreto a un evento que organizas tú.
  • Las obligaciones respecto a tu aspecto o a tu salud. Tienes que hacer deporte, tienes que lucir bien, tienes que comer más sano o adelgazar.

Podría seguir, pero creo que es mejor que tú reflexiones sobre las obligaciones que percibes en tu vida. Quizás estén en esa lista o quizás no. Párate a pensar en los pensamientos negativos que asocias con algunas acciones. Cuando piensas que te gustaría hacer otra cosa, pero no tienes más remedio.

Puedes sentir estrés, ansiedad, frustración, impotencia, rabia o cualquier otro sentimiento negativo al respecto. ¿Sabes a lo que me refiero?

Te dejo que reflexiones un momento. Luego puedes retomar la lectura.

Tus obligaciones son autoimpuestas en buena parte

Si hasta ahora habías sentido que la obligación venía de fuera, tengo una noticia para ti: en realidad, tú te obligas a ti mismo(a).

Analizando una obligación autoimpuesta

¿Cómo? ¡No tiene sentido! ¿Qué estás diciendo? ¡Es evidente de que no tengo más remedio que ir al trabajo todos los días y aguantar al imbécil de mi jefe porque necesito el dinero para comer y pagar la hipoteca!

En realidad, tienes mucha más libertad de lo que piensas. Te voy a dar unos ejemplos.

  1. Podrías buscar otro trabajo con un jefe menos estúpido.
  2. No tienes porque aguantar a tu jefe cuando se porta como un imbécil. Una relación de trabajo no es la esclavitud. Tienes soluciones.
  3. Puedes renegociar la hipoteca.
  4. Puedes vender la casa y mudarte a otro lugar.

Y podría seguir con más alternativas.

Ahora bien, es muy probable que ninguna de esas opciones te guste. Pero existen. Por lo tanto, no se trata de una obligación, sino de una elección que has convertido en tu mente en una obligación.

Toma conciencia de tu libertad

Ahora vuelve a tu reflexión anterior. Vuelve a esa lista de obligaciones que percibes en tu vida. Quiero que hagas el esfuerzo de analizar tus alternativas. Siempre vas a tenerlas. Probablemente no te gusten. Quizás no las veas como factibles. Pero allí están.

Si quieres te doy más ejemplos:

“Ya no sé si quiero a mi pareja, pero tenemos dos hijos. No podemos separarnos.”

Se puede hablar sobre lo que no está funcionando. Existe la posibilidad de ir a terapia de pareja. Y también está la posibilidad de una separación, no es el fin del mundo. Si ambos padres lo gestionan de una forma responsable, puede ser una solución mucho más satisfactoria para todos que seguir por obligación.

“No puedo más con las comidas cada domingo en casa de mis suegros, pero tengo que ir.”

En realidad, en este caso lo que se percibe como obligación es más un miedo a enfrentarse a la pareja o a la familia política. De hecho, es un gran clásico de las obligaciones autoimpuestas: poner la opinión ajena antes del bienestar propio. Y eso es fuente de mucha infelicidad.

Te lo repito: eres libre. Esas obligaciones solo existen porque tú te las impones. ¿Te das cuenta?

Cambia tu vida o cambia tu percepción sobre obligaciones autoimpuestas

A esas alturas del artículo, espero que hayas entendido el concepto de las obligaciones autoimpuestas. Como quizás es una idea nueva para ti, es posible que aun te cueste darte cuenta de tu libertad. Me imagino que ves las alternativas, pero aun no te acabas de creer que son reales, y eso hace que sigas con la sensación de obligación.

No te preocupes, esos procesos toman tiempo. Lo importante es que sigas reflexionando sobre cada una de esas obligaciones. Piensa en alternativas. Seguro que te ocurrirán cada vez más. Unas factibles y otras más locas.

Entonces, podrás llegar a dos cambios muy importantes.

1º) Cambia tu vida

Después de pensarlo mucho, te diste cuenta de que tenías una alternativa interesante. Le diste muchas vueltas, y viste que finalmente estarías más feliz haciendo un cambio. Y entonces te atreves y aprovechas tu libertad para hacer algo que mejora tu calidad de vida.

Volviendo al ejemplo original, puede ser tan sencillo como responder a ofertas de trabajo en otras empresas, y cambiarte en cuanto encuentres a algo que te guste.

2º) Cambia tu percepción

Si después de todo, decides seguir con lo que estabas haciendo, será porque te diste cuenta que elegiste la mejor opción.

¡Cuidado! No me refiero a conformarte con el menor de los males. Eso sería una visión muy negativa y victimista de las cosas. Si de verdad analizaste todas las opciones, lo más probable es que entre todas las posibilidades haya una que sea mejor que las otras. No digo perfecta ni ideal, simplemente mejor.

Y si optaste por la mejor opción, no puedes sentirte atrapado(a) por tu elección. Si tomas consciencia de tu libertad y de tus alternativas, entonces puedes liberar tu mente de pensamientos negativos y de obligación.

Empieza dando pasos pequeños con las obligaciones autoimpuestas

Para que te des cuenta de lo importante de este tipo de reflexión para tu bienestar, creo que lo mejor es que empieces con una obligación pequeña. Algo que te molesta un poco pero cuyo cambio no supondría revolucionar totalmente tu vida. Soluciónalo. Cuando lo hayas hecho te darás cuenta de que tu calidad de vida mejora. Verás como tienes el poder de cambiar cosas en tu vida.

Así, poco a poco, podrás empezar a plantearte cambios más profundos. Como dije antes, no necesariamente vayas a cambiar tu vida. En muchos casos, solo tomarás conciencia de que haces las cosas por elección y no por obligación.

 

De verdad, tómate un momento para reflexionar sobre tus obligaciones autoimpuestas. Es una de las formas más efectivas de mejorar tu vida.

¡Vivir es compartir!

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