¿Qué es el bienestar financiero y cómo mejorarlo?

bienestar financieroAlguna vez he comentado en el blog como el bienestar general es el resultado de que muchos de los aspectos de la vida vayan razonablemente bien. Me refiero a la salud física y psicológica, el trabajo, las relaciones con los demás, y también las finanzas personales. Y precisamente en esta oportunidad, vamos a analizar lo que se suele llamar el bienestar financiero. Y no es lo mismo que tener una situación económica muy cómoda. Te explico a qué se refiere el concepto, y luego veremos qué herramientas tienes para mejorarlo.

¿Qué es el bienestar financiero?

El bienestar financiero se refiere a la tranquilidad psicológica que da tener las finanzas personales en orden. Eso significa no solo tener unos recursos financieros suficientes, sino también disponer de un grado razonable de seguridad financiera, además de estar en medida de poder cumplir con unas metas financieras, tanto a corto como a largo plazo.

Dicho de otra manera, el bienestar financiero existe cuando una persona o unidad familiar:

  • Tiene suficientes ingresos para tener una calidad de vida aceptable.
  • Gasta menos de lo que ingresa, es decir ahorra.
  • Dispone de una reserva de dinero para emergencias que cubra varios meses de gastos.
  • Tiene una estrategia de ahorro e inversión a largo plazo para poder cumplir sus objetivos financieros.

¿Cómo se puede mejorar el bienestar financiero?

Cuando hablamos de incrementar el bienestar financiero, básicamente hay dos grandes caminos. El más importante, sin duda, es mejorar las finanzas personales, mediante una serie de medidas que listaré a continuación. Pero también puede ser necesario cambiar de mentalidad, porque hay personas que pese a tener unas finanzas personales bien gestionadas no llegan a tener la tranquilidad mental a la que su situación económica saneada debería contribuir.

Educación financiera

No pasa nada por reconocer que te falta educación financiera. No es algo innato. Si nadie te enseño sobre buena gestión de finanzas personales, es normal que no hayas aprendido. Es más, a muchas personas les han enseñado malos hábitos financieros, porque en sus familias el dinero no se gestionaba correctamente.

Así que merece la pena que dediques algo de tiempo a informarte sobre el ahorro, las deudas malas y las buenas, la inversión y todos los temas relacionados con las finanzas personales.

Haz un presupuesto

Si no consigues ahorrar, estás acumulando las deudas o simplemente no tienes una buena visibilidad de tus finanzas personales, el primer paso que tienes que dar es preparar un presupuesto.

Es muy sencillo. Tan solo tienes que listar tus ingresos y tus gastos. El trabajo real es primero identificar en qué te estás gastando las cosas, y para eso necesitarás repasar todo lo que pagaste en el último trimestre. Si tienes costumbre de pagar en efectivo, empieza a guardar recibos de todo, y cuando hayan pasado un mes o dos ponte a analizar en qué gastas.

Una vez que sepas mejor en qué se te va el dinero, podrás empezar a racionalizar tu gasto. Te aseguro que, el simple hecho de haber censado todos tus gastos te hará encontrar sitios donde podrías ahorrar. Y, si eso no es suficiente, puedes ir haciendo algunos recortes o cambios en tu forma de gastar, empezando por los importes más grandes y los más prescindibles.

Tu objetivo es conseguir ahorrar cada mes una cantidad significativa, que como mínimo debería ser una media del 10% de tus ingresos, pero preferiblemente un 20%.

Ahora, es posible que te des cuenta de que tus ingresos son insuficientes. En cuyo caso tendrás que buscar un mejor trabajo, o ingresos adicionales.

Reduce tus deudas

Si quieres alcanzar el bienestar financiero, deberías reducir tu deuda. Empieza por las peores, como créditos al consumo o tarjetas de crédito, que suelen tener unos tipos de interés muy altos. Idealmente, deberías evitar cualquier deuda que no sea una hipoteca. Y, aun así, el préstamo hipotecario que tengas debería ser por una cantidad y un plazo razonable.

Constituye un fondo de emergencia

Una vez hayas pagado las deudas malas, deberías dedicar tu ahorro en prioridad a constituir un fondo de emergencia, es decir un colchón que permite pagar gastos inesperados, como una reparación imprevista del coche. Si quieres tener tranquilidad, es recomendable tener una reserva que corresponda a entre 6 meses y 2 años de tus gastos habituales, para cubrir la eventualidad de quedarte sin trabajo y que no impacte tu calidad de vida.

El dinero del fondo de emergencia lo puedes meter en un depósito a plazo, para que te vaya generando algo de rentabilidad.

Además, deberías establecer metas de ahorro a corto y medio plazo, para poder pagar tus gastos importantes del futuro sin tener que pedir un crédito. Me refiero a poder pagar un viaje, comprar un coche, o poner la entrada para un piso.

Invierte parte de tu ahorro

Una vez que hayas aprendido a ahorrar cada mes y te hayas constituido un colchón de seguridad, el siguiente paso lógico es simplemente aprender a invertir. Es decir, ir aumentando tu patrimonio poco a poco, aprovechando que el tiempo es el mejor amigo del inversor.

Si eres muy conservador, puedes meter tu dinero en depósitos o en letras del tesoro. Otra opción es que inviertas en el mercado inmobiliario. Se puede empezar con cantidades relativamente pequeñas, por ejemplo, comprando plazas de garaje, o optar por locales o viviendas para alquilarlas. También está la posibilidad de invertir en bolsa a largo plazo, optando por una cartera diversificada de empresas relativamente seguras y en crecimiento. O, si no quieres complicarte, puedes elegir un fondo de inversión.

Como decía, el tiempo es tu aliado. Sobre largos periodos, el interés agregado permite conseguir una rentabilidad exponencial, siempre que reinviertas los beneficios, claro.

Así podrás conseguir un complemento para tu jubilación, o incluso dejar de trabajar antes de lo que tenías pensado.

Protégete con seguros

Otra manera de alcanzar el bienestar financiero es cubrir los principales riesgos económicos que pueden afectar tu vida. No hace falta inventar la rueda. Normalmente con un seguro de hogar, otro de coche y quizás alguna póliza más, tendrás suficiente.

Ten una gestión activa de tus finanzas

Una vez te hayas acostumbrado a manejar tus finanzas personales, verás que no necesitas mucho tiempo para tomar decisiones que optimicen tu situación económica sin perjudicar tu calidad de vida a corto plazo. De vez en cuando podrás cambiar tus objetivos o tus estrategias, en función de lo que pueda suceder en tu vida. No es lo mismo, por ejemplo, razonar como soltero que hacerlo en pareja o que cuando se tienen hijos.

Aprende a ser feliz con lo que tienes

Menciono esto porque, a veces, las personas se obsesionan con la gestión de las finanzas personales, y eso las lleva a estar en un permanente estado de insatisfacción. Me explico. Siempre existe un paso siguiente en la buena gestión, al menos, hasta que alcances la libertad financiera.

Pero no tendría sentido sentirte infeliz por no vivir de las rentas. El bienestar financiero significa hacer las cosas bien con tus finanzas personales, no llegar a una meta concreta. Se trata de disfrutar la vida, y gastar lo que hay que gastar, pero de una forma razonable y responsable respecto a tu nivel de ingresos.

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