Prevención y tratamiento de la indigestión

prevención y tratamiento indigestión

En un blog que procura darte recomendaciones para mejorar tu bienestar, en ocasiones vemos algunas de las afecciones de salud más comunes que pueden afectar tu vida cotidiana. La indigestión, también conocida como dispepsia, puede causar malestar en la parte superior del abdomen, sensación de plenitud después de comer, ardor de estómago e incluso náuseas. Aunque es normal que ocurra ocasionalmente, padecerla con frecuencia puede ser molesto y afectar tu calidad de vida. Aquí tienes algunas recomendaciones para la prevención y el tratamiento de la indigestión.

Evita alimentos que desencadenen la indigestión

Por una parte, hay algunos sospechosos habituales, es decir algunos alimentos y bebidas que se han identificado como desencadenantes de episodios de indigestión en ciertas personas. Dentro de esta lista nos encontramos los alimentos grasos, los que son picantes, muchos productos procesados, los refrescos carbonatados, los productos que contienen cafeína, y también el alcohol. Y, aunque no se trata de un alimento, también suele ocurrir que el consumo de tabaco provoque malestar digestivo. Por lo tanto, es buena idea reducir o eliminar esos alimentos y sustancias.

Luego, cada persona es diferente. Es posible que tu estómago sea especialmente sensible a un alimento en particular. Por eso, cuando veas que tienes indigestión, puede ser buena idea apuntar lo que comiste. Si en un futuro vuelves a sufrir dolores de barriga, podrás comprobar si hay algún ingrediente sospechoso, y reducir su consumo o eliminarlo preventivamente de tu dieta.

Controla el tamaño de las porciones

En muchos casos, un episodio de indigestión viene asociado con haber comido en exceso. Por eso, incluso cuando se trata de un evento especial, como una boda o las celebraciones de fin de año, procura controlar lo que comes. En tu vida cotidiana, en lugar de ingerir grandes cantidades de alimentos en una sola comida, trata de dividir tus comidas en porciones más pequeñas y come con moderación. Comer cinco o seis comidas pequeñas al día en lugar de tres comidas grandes suele ser buena opción

También es importante que hagas el esfuerzo consciente de masticar lentamente, y saborear cada bocado. Comer lento te ayuda doblemente a reducir el riesgo de indigestión. Primero porque la comida bien masticada es más fácil de digerir, y segundo porque comer despacio suele implicar comer menos, ya que da tiempo a llegar a la saciedad.

Evita algunos medicamentos y encuentra alternativas

No solo son los alimentos quienes pueden provocar indigestión. También puede ocurrir que algún medicamento que estás tomando te esté provocando episodios de malestar gástrico o digestivo. Algunos analgésicos como la aspirina, el ibuprofeno o el naproxeno, son conocidos por causar problemas en algunas personas. En este caso, es importante hablar con tu médico para dejar de tomar o reducir el consumo de esos analgésicos u otros medicamentos que puedan estar irritando la mucosa del estómago. Y, en caso de que no fuera factible dejar la medicación, al menos habría que asegurarse de tomar los medicamentos acompañados de alimentos.

Controla tu estrés

Una de las causas más frecuentes de disrupción de la función digestiva es el estrés. Entre otras molestias, puede aumentar el riesgo de experimentar indigestión. De allí que sea tan importante que busques formas de reducir el estrés en tu vida, como practicar técnicas de relajación, hacer ejercicio regularmente, meditar o dedicar tiempo a actividades que disfrutes. También es recomendable que crees un ambiente tranquilo a la hora de comer, lo que te ayudará también a cumplir el objetivo de ir despacio y masticar bien. Para relajarte, también es buena idea dedicar tiempo a hacer cosas que disfrutas. Y, por supuesto, necesitas dormir lo suficiente.

Evita acostarte inmediatamente después de comer

Se trata de un hecho fisiológico simple. Cuando estás de pie o sentado, la gravedad ayuda a que tu digestión siga su curso normal. En cambio, acostarse después de una comida puede provocar o empeorar la indigestión, porque facilita que los ácidos estomacales fluyan hacia el esófago. Si quieres evitarlo, procura esperar al menos dos o tres horas después de comer antes de acostarte. Así le das tiempo a que tu estómago se vacíe. Si no tienes más remedio, intenta recostarte en una posición inclinada para ayudar a prevenir el reflujo ácido.

Mantén un peso saludable

El problema es similar al de la posición tumbada. En este caso, cuando tienes sobrepeso, la grasa en exceso va presionando el abdomen, lo que empuja el estómago hacia arriba, y hace más fácil que el ácido regrese al esófago. Por ese motivo, si tienes problemas de indigestión a la vez que sobrepeso, tomar medidas para adelgazar te puede ayudar a mejorar la situación. Además, para bajar de peso se suele crear un déficit calórico durante un tiempo, lo que ayuda a comer cantidades más controladas, lo que ayudará a no tener molestias digestivas.

Haz ejercicio de forma regular

El ejercicio tiene muchos beneficios para la salud digestiva. La actividad física aumenta el metabolismo, lo que acelera el proceso de digestión, reduce la pesadez, y favorece el tránsito intestinal. Además, hacer deporte te ayuda a controlar tu peso, que como acabamos de ver también es una forma de evitar la indigestión.

Toma una infusión

Aunque no le funciona a todo el mundo de la misma manera, se suele considerar que tomar una infusión puede ayudar a reducir el malestar digestivo. Como ya comentamos en una entrada anterior, la manzanilla, la menta, el jengibre, el hinojo, y otras plantas pueden tener un efecto beneficioso sobre los problemas estomacales.

Consulta a un médico si experimentas síntomas persistentes

Como con cualquier problema de salud, lo que suelo decir en el blog que lo mejor es no mirar tanto por Internet y simplemente acudir a tu médico de confianza. Eso es especialmente cierto si experimentas indigestión con frecuencia o si los síntomas son graves. La indigestión crónica puede ser un signo de un problema subyacente más serio, y solo acudiendo al médico podrás conseguir un buen diagnóstico y un tratamiento adecuado.

¿Qué medicamentos hay contra la indigestión?

Eso lo pongo de forma informativa, pero está claro que no deberías automedicarte. Es importante que consultes con el médico y/o con el farmacéutico.

  • En el mercado se suelen vender muchos antiácidos que no necesitan receta y se anuncian por televisión. Lo que hacen es ir neutralizando el ácido gástrico que causa las molestias.
  • Luego están los medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones, un nombre que siempre me ha parecido muy curioso. Entre esos, el más conocido es el Omeprazol.
  • Luego están los bloqueadores de los receptores H2 que también luchan contra la acidez.
  • A la lista hay que sumarle los procinéticos, que ayudan a acelerar el proceso digestivo.
  • Cuando la causa es la bacteria del Helicobacter Pylori, el médico puede recetar antibióticos.
  • Hay más medicamentos, que pueden incluir hasta la prescripción de ansiolíticos, cuando la indigestión es muy dolorosa.

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