El mito de los refrescos light para no engordar

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A veces es interesante pararse en algunas de las ideas preconcebidas sobre hábitos que hacen engordar o que al contrario evitan ganar peso. En este artículo quiero hablar de los refrescos light para avisar que a pesar de no llevar calorías, su consumo puede conducir a una mayor ingesta de comida y de azúcares a corto y medio plazo, consiguiendo todo lo contrario de lo que se pretendía. Así que, la idea de tomar refrescos light para adelgazar, o al menos no engordar, parece ser un mito.

Beber refrescos light para no engordar porque tienen menos calorías

Si en un refresco normal de cola de cualquiera de las marcas conocidas hay mucho azúcar, es lógico pensar que sustituir su consumo por la versión “light” de la misma bebida debería ser más sano y engordar menos. Por ejemplo, en un vaso de 25cl del refresco de la marca de cola más conocida hay 105 kcal, procedentes de 27 gramos de azúcares. Si en lugar de este se bebe alguna de las versiones sin azúcar del mismo producto, en un vaso casi no hay calorías. Y ya sabemos que engordamos o adelgazamos en función de la diferencia entre las calorías ingeridas y las que gastamos cada día. De allí la idea de crear un déficit calórico para perder peso.

El impacto de las bebidas light sobre la ingesta de comida

El problema es que el impacto calórico de una bebida sin azúcar con edulcorantes artificiales no se limita a la ingesta del líquido. En el caso de las bebidas “Light”, esos edulcorantes estimulan los receptores de la percepción de dulzura, lo que tiene como consecuencia que el metabolismo, anticipando una ingesta energética, active la producción de insulina por parte del páncreas.

Como resultado, solemos sentir más hambre, con el riesgo de querer comer más. En muchos casos, se ingiere más comida de la inicialmente prevista. Eso significa que podemos llegar a consumir un exceso de calorías mayor a las que no se encontraban en la bebida.

Y no olvidemos el aspecto psicológico. Muchas personas se sienten menos culpables de comer más cuando beben un refresco light, porque creen que con la bebida ya están haciendo un esfuerzo suficiente para no engordar. Y eso las lleva a ingerir demasiada comida.

Más efectos indirectos a medio plazo de los refrescos light

Otro problema de los refrescos light es que los edulcorantes tienen una dulzura muy superior al del azúcar común. A medio plazo esto influye en el sentido del gusto de las personas que suelen consumir esos refrescos. Para esos consumidores, las frutas, que son naturalmente dulces, tienen un sabor demasiado soso. Esas personas se arriesgan a aumentar su consumo de azúcar para compensar el déficit de sabor.

Con esto no pretendo defender la versión azucarada del refresco

Cuando afirmo que la versión light de los refrescos azucarados no es buena para perder peso, no estoy recomendando seguir consumiendo la versión clásica. Lo que estoy diciendo es que, en lugar de beber refrescos light con la idea de no engordar o incluso adelgazar, deberías más bien buscar alternativas que no tengan ni azúcar, ni edulcorantes. Tu mejor opción es beber agua, ya que necesitas dos litros cada día. Si quieres beber zumos naturales, tienes que saber que solo puedes beber cantidades pequeñas, porque los zumos son bombas calóricas, que contienen el mismo azúcar que todas las frutas que usaste para prepararlos. Y el alcohol tampoco es una opción viable. El agua es lo más recomendable para hidratarse.

 

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